sábado, 28 de mayo de 2005

¡¡AGUA!!

Como soy así de idiota, esta tarde he cometido un pecado capital faltando a uno de los diez mandamientos de todo buen madrileño: "no te acercarás a la calle Preciados en fin de semana y horario comercial".
Pero es que había quedado con mi amigo el gabacho a las 8 de la tarde y antes tenía que comprar su regalo de cumpleaños.
"Haberlo comprado antes, cacho perra" pensaréis algunos. Ya, pero es que quería asegurarme de no repetir y, como iba a dárselo con retraso, he preferido esperar hasta el último momento para asegurarme de que nadie tuviese la misma brillante idea que yo y me la pisase.
El caso es que salía de la FNAC a eso de las 7:15 de la tarde, con el regalo del gabacho debidamente empaquetado y tropecientosmil libros más que me he comprado, porque soy una gili y siempre acabo picando, cuando una voz de barítono del Real proclama a los cuatro vientos: "¡¡Agua!!", y todos los manteros de la calle Preciados salen en estampida.
La imagen es de lo más habitual: calle Preciados hasta el culo de paseantes, compradores, viejos, niños, guiris despistados y pringados como yo entre los cuales no corre ni el aire, que se ven de repente atacados por la horda de manteros que, atillo al hombro, huyen despavoridos; detrás de ellos, a 5 por hora, el coche escoba: un zeta de la policía municipal con las lucecitas dando por saco.
Los manteros, que saben de qué va la vaina, suelen limitarse a correr 200 metros, asegurarse de que no están al alcance del poli de turno, esperar pacientemente cinco minutos y volver a colocar el puesto examente en el mismo sitio en el que estaban antes de la galopada.
Pero esta tarde, la jugada les ha salido mal. A la carrera se han dirigido todos, unos 50 y no exagero, a la plaza de Callao, y allí se han parado para ver hacia dónde tiraba el coche, el coche ha empezado a girar hacia la derecha, y todos para la izquierda, como los bancos de peces que giran de pronto a la vez y cambian de dirección como si de un único organismo se trataran. El poli que iba al volante, que debía de ser de Chamberí, por lo menos, porque a chulo no le ganaba nadie, ha girado entonces a la izquierda por el carril del autobús, haciendo la rotonda de la plaza... y todos los manteros a una han corrido hacia la derecha, pero sin salirse de los límites de la isleta de Callao, el coche ha seguido girando, dando la vuelta completa a la plaza y los manteros esquivándolo siempre en dirección contraria, tres vueltas completas a la plaza ha dado el maldito coche y los pobres manteros -unos 50, recordad- de un lado a otro, cercados, esquivando a la pasma, como en el romance de la Loba Parda, ese que me hicieron aprenderme en el colegio... "dió tres vueltas al redil y no pudo sacar nada. A la tercera vuelta que dió... " pues igualito. Lo que pasa es que en este caso, a la tercera vuelta que dió no sacó a la borrega blanca, como hacía la loba, porque los agentes no tenían la menor intención de bajar del coche y echar a correr como cabestros por las calles del centro, a menos -claro- que alguno de los manteros fuera lo suficientemente lerdo como para ponerse a tiro de agarrón a la altura de su ventanilla, y no es el caso. A la tercera vuelta que han dado, lo que ha pasado es que me he fijado en los ocupantes y me he dado cuenta de que el agente que conducía iba descojonado de la risa, y me he pillado un mosqueo monumental, primero porque estaban toreándolos de mala manera y segundo porque el numerito sanferminero que se han montado, y ellos lo saben muy bien, no sirve absolutamente para nada, porque en cuanto se han cansado de dar vueltas como una peonza y se han ido, los manteros han vuelto a extender dvds, camisetas de imitación y gafas horteras por el suelo... Y los flamantes agentes del cuerpo de policía municipal de Madrid lo único que han conseguido con su alarde a lo Fernando Alonso al ralentí, ha sido provocar una persecución masiva por la calle Preciados en plena hora punta comercial con el resultado de: una señora mayor zarandeada, una inglesa contusionada por un mantazo de dvds en la cabeza, un chaval con 10 euros de menos y sin gafas de sol supermegafashionimitation porque el vendedor de turno ha puesto pies en polvorosa antes de poder darle el género y su cambio, y un niño pequeño con un ataque de histeria cuando se ha visto rodeado por nigerianos, negros como el carbón y veloces como antílopes, que le pasaban zumbando por los cuatro costados.
Y este numerito, como el de las focas del zoo, lo pueden ustedes disfrutar cada 45 minutos.
Unos putos irresponsables es lo que son los munipas de Madrid, milagroso es que no haya heridos de consideración. Si lo que de verdad quieren hacer es acabar con el top manta del centro, que pongan un agente en cada esquina a perpetuidad y se acabó la tontería, pero que no toreen de esa manera a los manteros y, sobretodo, que dejen de darnos por saco a los pobre peatones, que ya estamos mayorcitos para tener que andar jugando al "culo-pared" cada vez que un poli asoma la jeta por la zona, so pena de morir arrollados por la marabunta.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Merci pour le cadeau!

El gabacho.

fridwulfa dijo...

De rien!

Anónimo dijo...

Pues tuvo que estar divertido...

fridwulfa dijo...

Divertidísimo, oye tú.