miércoles, 8 de junio de 2005

Y a Ana se le despertó la viperinez

11 p.m. Fridwulfa y su compañera de piso -la dulcérrima Anita- ven Hospital Central repantingadas en sendos sillones.
El capítulo, para no variar, es de lo más escabroso y supongo que eso explica el que Ana, que a estas horas suele estar en estado comatoso, ande algo más espabilidad de lo normal.
En pantalla, una chavala a la que ha coceado su caballo de mala manera y a la que han tenido que amputar la pierna se lamenta...

-"Mi caballo, mi caballo"
-"¿Sabes?" le dice el médico "yo también tuve un caballo"

Y Ana se medio incorpora del sofá: "sí, claro... que levante la mano todo el que tuvo alguna vez un caballo... ¡pues va a ser que no!"

La pobre chavala llora en pantalla, asumiendo por primera vez el trauma vivido.

-"¡Quiero mi pierna, quiero mi pierna, quiero mi pierna!"

Desde el sofá oigo la voz de la dulce Ana: "pues que se la den en un tupper"

Llegan los anuncios y yo, con las piernas todavía flojas por la risa, me asomo a su dormitorio a ver si encuentro la vaina gigante de la que ha salido este clon-extraterrestre de mi compañera de piso.

-"Cuando empiece otra vez me avisas".
-"Sí, sí" me dice Ana y se queda frita en el sofá.
-"Ya me parecía a mí... "

La serie continúa, Ana abre el ojo de nuevo y afila la lengua. En pantalla, Vilches, recuperadísimo de su operación a vida o muerte y de su coma posterior, da gruñidos a diestro y siniestro.

Ana me mira con ojos esperanzados: "Oye, éste todavía se puede morir ¿verdad?"

-"Bueno, ya está bien, vade retro Satanás ¿quién eres y qué has hecho con mi amiga?"

3 comentarios:

garlic dijo...

Es que ver ciertas cosas le despierta a uno todo lo malo que lleva dentro ;-)

Nepomuk dijo...

Eso es lo malo de las teleseries dramáticas españolas. En versión yankee quedan muy apañadicas porque los pobres muchachoides norteamericanos se lo creen todo y gustan de agitar la banderita mientras untan palomitas en la mantequilla. Pero claro...se lo pones a un españolito de pro y se descojona.

Nunca debimos salir de Starsky y Hutch. Te lo digo yo.

Carmela dijo...

A mí lo que me asombra es que Ana, después de compartir casa con mi prima, haya refrenado hasta ahora su viperinez! Que fuerza de voluntad, la inocencia sin ceder terreno al vitriolo...hasta ese día, claro! :P I love you, primi!